Ayer por la tarde regresamos en autobús desde Cée, dormidos y reventados, a Santiago de Compostela. Para seguir las reglas de mi querido compañero de viaje (Joselito, para que veas que te trato bien), voy a estructurarlo en días.
10 de mayo de 2013
Despertamos en Finisterre, en el albergue municipal. Si el día anterior no habíamos visto el atardecer ni habíamos ido al cabo como era de menester (estábamos reventados y con más hambre que otra cosa), esa mañana tampoco vimos el amanecer. Sin embargo, el mar que nos recibió nada más salir del alojamiento nos acompañó prácticamente todo el camino hasta llegar a Cée, ciudad costera, de las más grandes de la zona, y antiguo centro ballenero.
A media mañana hicimos una parada en la playa de... no me acuerdo. Ahí comimos y estuvimos tomando el sol. Madre mía.. ¡qué placer! (y qué siesta matutina). Al lado había un bar, así que nos acercamos a tomar algo y nos obsequiaron con un pincho de tortilla (o media tortilla) y unos chupitos de una especie de orujo de caña tostada. Ah, y a Jose el pescador de la zona le deleitó con sus consejos sobre cómo tratar a las mujeres ("A veces hay que soltar un poquito... se acorta y se suelta la cuerda, hay que dejarles hacer..." Toooma ya!!). Joer, la verdad es que la generosidad abunda por estas tierras y también entre la gente de ese bar. Vimos el pescado recién traído, el gallo cocinándose a la leña.... vamos, que si no fuera porque teníamos la panza llena de bocata y tortilla de patatas habríamos hecho una buena parada culinaria allí.
Continuamos el camino a Cée, la verdad es que ya fue breve. Ayer hicimos nada más que 15km, que de vez en cuando hay que descansar! Tuvimos la suerte de llegar a tiempo para coger enseguida un bus a Santiago y a las 17h de la tarde estábamos por aquí.
La pensión donde hemos dormido... justita, para que engañarse. A Jose le ha tocado una toalla.... que si no se le ha deshecho mientras me secaba ha sido de milagro. Pero bueno, se durmió bien.
Ah, ayer cenamos de pinchos: vino+tapa; cerveza+tapa... Así terminé yo medio borracha perdida y con el estómago lleno.
Os dejo con Joselito Valerito.
Sábado, 11 mayo de 2013
Nos levantamos tarde (a las 8,30h). Una ducha, una mirada tardía, lejana, mortuoria. Se acaba. La tristeza invade todo mi ser. Mis entrañas también lloran, también sienten que el fin llega. Ana y Jose acabarán, pero en su interior albergarán un espacio nuevo de felicidad. El haber compartido estos momentos ya da sentido a la existencia.
Hoy hemos dedicado el día a visitar Santiago. Por la mañana, nada más salir del hostal nos dirigimos al bar a comer nuestro correspondiente chocolate con churros. Ya bien pertrechados de fuerzas encauzamos nuestros pasos a descubrir la ciudad del apóstol "Santi". Al poco de iniciar el paseo, descubrimos el mercado. Nos habastecemos de fruta y hortalizas, y se nos aparece no la virgen, no Santi, EL PULPO GALLEGO. Así pues, pulpo gallego (o marroquí más probable) con su salsa y un buen vino Rencía denominación de origen. Repuestas las fuerzas continuamos la aventura santiaguera. Aunque iniciamos el día con sol, se torna negro y oscuro el día. Amenaza lluvia, más finalmente no llegará el agua. Llegados a la catedral decidimos hacer un descanso y una nueva reposición de fuerzas por vía gastronómica. Nos metemos unas tapas acompañadas de cerveza refrescante. Atacamos la catedral (tampoco es para tirar cohetes) Me escabullo de Ana por unos minutos, pero soy localizado y derribado metafóricamente hablando. En este momento nos vamos al parque principal de la ciudad y nos hacemos unas cuantas fotos con la catedral de fondo. Volvemos a la pensión para recoger las mochilas. Ana ha comprado tartas de Santiago que no comparte con nos. Nos alejamos del centro y camino del extrarradio llegamos al albergue Acuario. Amable recepcionista originaria del Este. Oh, sorpresa, si queremos utilizar la cocina vitrocerámica hay que insertar coin.
Esta noche nos espera una deliciosa cena consistente en una amanida con zanahoria, tomate y remolacha cruda (cosas de la nena) y de segundo unas albondigas caseras excelentes (marca no t´hi fixis). Lo mejor la bebida, una botella de vino turbio bien frío.
Fin de la aventura
No hay comentarios:
Publicar un comentario