domingo, 12 de mayo de 2013

Barcelona... again

Domingo 12 de mayo de 2013.

Antes de las 10 de la mañana pisamos de nuevo tierras catalanas en el aeropuerto del Prat después de que Jose casi se lanzase por la ventanilla del avión mientras miraba cómo sobrevolábamos la costa Mediterránea. Al llegar a Barcelona, para no variar en nuestro hábito de la última semana, nos vamos a desayunar placentera y traquilamente a un bar donde (¡oh, sorpresa!) ya no hablan gallego.

¿Mi balance de estos días? Positivo. Galicia es preciosa, llueve y llueve, pero eso es precisamente lo que necesita para tener los espacios naturales que tiene. La comida: rica, rica. Y la gente amable y generosa, con esa cantinela galleguiña que tanta gracia me hace y que tanto he intentado imitar con la desaprobación y las miradas de "lo haces fatal" de Jose.

En Finisterre rellenamos una encuesta para un estudio de un doctorando americano (nos regalaban un café si lo hacíamos y nos venía genial para el desayuno). Bajo mi punto de vista estaba completamente dirigida a comprobar una hipótesis sobre si el Camino de Santiago genera mayor unión entre las nacionalidades europeas, si fomenta el sentido espiritual y/o religioso, etc, etc. Un tanto tendenciosa, creo, pero si os lo menciono no es para criticarla. El hecho es que no sé si las personas que lo hacen tienen o no los componentes de espiritualidad y unión bla, bla, bla... pero tal vez el Camino sí aporta ciertas cosas. El caminar día tras día con un objetivo determinado, respetando tus límites y tu cuerpo pero esforzándote; rodearte de naturaleza, bella, casi siempre; encontrarte con personas que realizan los mismos kilómetros que tú; descubrir lugares nuevos, costumbres, acentos, gente autóctona que te explica partes de su día a día.... Todo eso te aporta una experiecia que, ciertamente, hace de este tipo de viajes algo especial. Posiblemente ahora sea el Camino de Santiago, si fuese otro recorrido de características similares sucedería en otro contexto.

Recomendable solo o acompañado, pero dejando especios para estar contigo misma y con el entorno. Esos espacios de silencio, por otra parte, se producen solos. Son necesarios, te dan cierta paz y se agradece poder saborearlos de vez en cuando. Y en compañía siempre surgen anécdotas, conversaciones, intercambios...

Sea como sea, os aconsejo la experiencia. Y ahora sí, me despido hasta otra ocasión.

Ana

sábado, 11 de mayo de 2013

De regreso a Santiago de Compostela: principio y fin de nuestro viaje

Ayer por la tarde regresamos en autobús desde Cée, dormidos y reventados, a Santiago de Compostela. Para seguir las reglas de mi querido compañero de viaje (Joselito, para que veas que te trato bien), voy a estructurarlo en días.

10 de mayo de 2013

Despertamos en Finisterre, en el albergue municipal. Si el día anterior no habíamos visto el atardecer ni habíamos ido al cabo como era de menester (estábamos reventados y con más hambre que otra cosa), esa mañana tampoco vimos el amanecer. Sin embargo, el mar que nos recibió nada más salir del alojamiento nos acompañó prácticamente todo el camino hasta llegar a Cée, ciudad costera, de las más grandes de la zona, y antiguo centro ballenero.

A media mañana hicimos una parada en la playa de... no me acuerdo. Ahí comimos y estuvimos tomando el sol. Madre mía.. ¡qué placer! (y qué siesta matutina). Al lado había un bar, así que nos acercamos a tomar algo y nos obsequiaron con un pincho de tortilla (o media tortilla) y unos chupitos de una especie de orujo de caña tostada. Ah, y a Jose el pescador de la zona le deleitó con sus consejos sobre cómo tratar a las mujeres ("A veces hay que soltar un poquito... se acorta y se suelta la cuerda, hay que dejarles hacer..." Toooma ya!!). Joer, la verdad es que la generosidad abunda por estas tierras y también entre la gente de ese bar. Vimos el pescado recién traído, el gallo cocinándose a la leña.... vamos, que si no fuera porque teníamos la panza llena de bocata y tortilla de patatas habríamos hecho una buena parada culinaria allí.

Continuamos el camino a Cée, la verdad es que ya fue breve. Ayer hicimos nada más que 15km, que de vez en cuando hay que descansar! Tuvimos la suerte de llegar a tiempo para coger enseguida un bus a Santiago y a las 17h de la tarde estábamos por aquí.

La pensión donde hemos dormido... justita, para que engañarse. A Jose le ha tocado una toalla.... que si no se le ha deshecho mientras me secaba ha sido de milagro. Pero bueno, se durmió bien.

Ah, ayer cenamos de pinchos: vino+tapa; cerveza+tapa... Así terminé yo medio borracha perdida y con el estómago lleno.

Os dejo con Joselito Valerito.

Sábado, 11 mayo de 2013

Nos levantamos tarde (a las 8,30h). Una ducha, una mirada tardía, lejana, mortuoria. Se acaba. La tristeza invade todo mi ser. Mis entrañas también lloran, también sienten que el fin llega. Ana y Jose acabarán, pero en su interior albergarán un espacio nuevo de felicidad. El haber compartido estos momentos ya da sentido a la existencia.

Hoy hemos dedicado el día a visitar Santiago. Por la mañana, nada más salir del hostal nos dirigimos al bar a comer nuestro correspondiente chocolate con churros. Ya bien pertrechados de fuerzas encauzamos nuestros pasos a descubrir la ciudad del apóstol "Santi". Al poco de iniciar el paseo, descubrimos el mercado. Nos habastecemos de fruta y hortalizas, y se nos aparece no la virgen, no Santi, EL PULPO GALLEGO.  Así pues, pulpo gallego (o marroquí más probable) con su salsa y un buen vino Rencía denominación de origen. Repuestas las fuerzas continuamos la aventura santiaguera. Aunque iniciamos el día con sol, se torna negro y oscuro el día. Amenaza lluvia, más finalmente no llegará el agua. Llegados a la catedral decidimos hacer un descanso y una nueva reposición de fuerzas por vía gastronómica. Nos metemos unas tapas acompañadas de cerveza refrescante. Atacamos la catedral (tampoco es para tirar cohetes) Me escabullo de Ana por unos minutos, pero soy localizado y derribado metafóricamente hablando. En este momento nos vamos al parque principal de la ciudad y nos hacemos unas cuantas fotos con la catedral de fondo. Volvemos a la pensión para recoger las mochilas. Ana ha comprado tartas de Santiago que no comparte con nos. Nos alejamos del centro y camino del extrarradio llegamos al albergue Acuario. Amable recepcionista originaria del Este. Oh, sorpresa, si queremos utilizar la cocina vitrocerámica hay que insertar coin.
Esta noche nos espera una deliciosa cena consistente en una amanida con zanahoria, tomate y remolacha cruda (cosas de la nena) y de segundo unas albondigas caseras excelentes (marca no t´hi fixis). Lo mejor la bebida, una botella de vino turbio bien frío.

Fin de la aventura





jueves, 9 de mayo de 2013

Os pimpinelos do camiño

Hoy hemos llegado a Fisterra, el fin de la tierra. Pues vale, pues que bien, pues me alegro. Aquí mi menda y la chorva de alquiler que me he cogido "pa" que me acompañe en esta aventurica gallega nos hemos "comío" la friolera de 100 km. Pues tampoco es tanto. Un bilbaíno con el que acabamos de coincidir....(abro paréntesis: Ana me acaba de decir mientras escribo estas chorradas que lleva una colonia nueva y yo le he contestado que muy bien, ella ha renegado y le he dicho que le queda muy bien. Si es que los hombres de hoy día tenemos un tacto especial con las mujeres y éstas no lo saben ver, ossssssssstia puta. Cierro paréntesis) Decía de un bilbaíno que me había encontrado en el albergue que me explicaba que estaba hecho polvo. Le he preguntado por su aventura (solitaria) y me ha respondido que venía caminando de Bilbao (bruto) hasta Fisterra (chalao). Total, 850 km en 24 días.

Bien, retomemos o retrotraigámonos (mierda de palabra, mal escrita seguro, me la pela) al último momento de nuestro blog. Hum, no me acuerdo. Ostias, Ana me ha abandonado. Se ha hido (me encantan las haches, ¿os lo había dicho?) Ha vuelto con khikhos y yo le he tenido que recordar (que raro) dónde porras dejamos este blog por el que no me voy a sacar ni un euro (Conxi, reenvíale la dirección del blog a Amparo, que se ríe mucho).

Jueves, 7 de Mayo (a dos meses de los Sanfermines. Qué cojones le eché cuando los corrí, jopeta)

Un día gris, ni marrón ni negro. Dormimos nosotros dos y una pareja valenciano-venezolana. No sé si ya lo he dicho. Nos levantamos a las 6 de la mañana. Ana se enfada bastante. Me da igual. Aquí hemos benido a sufrir, no de bacaciones. Recogemos el petate y con rigidez militar encauzamos lo que será la etapa más larga del camino, 46 km. El día amanece lluvioso, intempestivo, hediondo y sufrido. Nada más salir un chalado del pueblo nos recuerda lo mal que está el tiempo y acaba (no sé cómo) hablando del asesinato de Carrero Blanco. La verdad es que a los gallegos rurales se les entiende la mitad. Paramos unos kilómetros más adelante en una bar de una pequeña aldea. Allí una amable mujer septuagenaria (te flipas mi dominio del léxico generacional) nos sirve un espléndido café con leche (200 ml de café y 5 de leche, olé sus cojones, esto es un café con leche gallego). Un hombre mayor que no hablaba más que hincoherencias nos acompaña en el café (delicioso, todo hay que decirlo). Proseguimos viaje, bla bla. Todo muy bonito, menos que no hay rubias super guapas locas por mi (ni morenos super guapos locos por la chalada de la Ana). Llegamos a Muxía d´hora, pues el día nos obliga a machacarnos las piernas y la mente (desgaste mental, si no te lo crees pon una mujer en tu vida durante una semana, incomunicada del mundo y de los amigotes, el fútbol, las putas y las borracheras).

Viernes, 8 de Mayo

De Muxía a Fisterra. El albergue municipal de Muxía era bueno, bonito y barato. Dormimos de puta madre, nos levantamos a las 7 a.m. (contínua Ana, la académica, buena escritora, no dirá ni una palabrota, en fin, os lo podéis evitar si queréis).

Tras el pertinente intercambio de sillas procedo a tomar las riendas de este blog (ya era hora). Pues sí, nos levantamos a las 7 de la mañana y, tras desayunar fruta, yogur, infusión............. y sin café! (gran esfuerzo por mi parte), intentamos buscar el atajo del que nos habían hablado el día anterior. Yo sin café no era nadie, no fui capaz de encontrarlo. Jose, con su habitual desorientación tempo-espacial, tampoco. Al final conseguimos unir las pocas neuronas que andaban despiertas a esas horas y logramos enfilar carretera arriba hasta hallar del camino acertado.

La jornada de hoy ha sido realmente agradable, tanto paisajística como meteorológicamente: por fin ha vuelto a salir el sol!! hemos caminado entre bosques de pinos, algunos eucaliptos que aún han salpicado el entorno y cerca del mar, aunque sólo a ratos. Ah, el almuerzo lo hemos hecho en la escalera de una curiosa casa... José Luis, que es lo más cotilla del mundo, ha descubierto que la puerta estaba abierta y desde allí se vislumbraban unos zapatos de tacón de mujer en una habitación que parecía abandonada... Hemos entrado a la casa, inevitablemente, y daba la sensación que alguien había salido precipitadamente de allí hace algunos años, como dejaban claro las telarañas que había por todas partes. Una bata colgada a la entrada, un aparato eléctrico enchufado, una maleta sin terminar de hacer sobre la cama... En fin, el escenario de una historia. Jose se encargará de escribirla :P

Unos kilómetros después hemos llegado a Lires, aldea intermedia entre Muxía y Fisterra. Allí, final y ansiadamente, hemos podido tomar un café con leche. Bendito invento americano!!! Después del café me ha parecido que la mochila se ajustaba mejor a mi espalda, que mis pies andaban más ligeros, que mi mente se despejaba... Así que he empezado a taladrar un ratito a mi compañero de viaje. Para las veces que me toca aguantarle a mí.

Hemos comido frente al Atlántico, en un recodo que nos protegía un piquito del viento, viendo las olas estrellarse contra la arena (ooohhhh.....).

Con marcha tranquila y conversaciones sobre los respectivos árboles genealógicos, así como alguna que otra corrección el camino por la gente de por aquí (gracias a ellos no nos hemos perdido en más de una ocasión), hemos llegado finalmente a Fisterra. La verdad es que aún no hemos visitado el pueblo ni hemos ido al Faro, aunque me da que esto último va a quedar para la próxima vez (entre ida y vuelta son casi dos horas, son las 21.20, tenemos hambre y estamos cansados, así que...).

Os Pimpinelos do Camiño os dejan hasta otro día o hasta la vuelta!!

P.D.: Mi móvil ha muerto. No tengo whatsapp, no tengo internet en el teléfono, no tengo sms... no tengo nada. pero la vida sigue, o eso parece.



martes, 7 de mayo de 2013

Dios del Heaven, dame paciencia con Don Valero...

Poco tengo que añadir a la ya explícita explicación de Jose, mi compañero de camino que tanto desea abandonarme en una cuneta, según no cesa de repetirme. Sin embargo, se ha comido los "spaguetti" que he cocinado este mediodía sin rechistar (mentira, que ha repetido unas cuantas veces que estaban un poco picantes. Total, sólo llevaban media guindilla y le había quitado las pepitas. Los hombres andan cargados de quejas).

Os preguntaréis como se emborracha uno con un tampón y una botella de vodka. Aquí estoy yo para resolveros las dudas creadas por mi antecesor en este blog. Os aconsejo echar un vistazo en google o en algún noticiario gallego, donde ha salido publicada la noticia. No tiene desperdicio, ¡os lo prometo!

Y ahora la parte del Camino.

La salida desde Santiago fue algo atolondrada, cierto, pero pronto empezamos a caminar por zonas boscosas y nos dimos cuenta de que Galicia prometía y lo cierto es que hasta el momento no nos hemos equivocado. Si cuando hice mis primeros viajes al norte de Europa, concretamente a Irlanda, quedé sorprendida de los parajes naturales de la zona, he de decir que en nuestro propio país también los tenemos. No voy a ponerme a describir, pues lo cierto es que no se me da muy bien y terminaría cayendo en topicazos. Lo abreviaré incluyendo algunas fotos. Lástima que me haya equivocado de cable de la máquina de fotos y no os las pueda adjuntar... Cagontó!! Eso fue Jose, que cuando le envié el sms a las 3.45 me envió un mal de ojos desde su camita.

Apa, doncs! Os dejo retorciéndoos de envidia con las fotos y hasta otro día!









¡Santiago y cierra España! o como emborracharse con un tampón y una botella de vodka

Hola a todos, contertulianos y sufridos lectores de nuestro diario camino de Santiago (a partir de ahora camino de Santi, por lo de abreviar)

Llevamos tres días de ruta (y de sufrimiento, Ana es una taladradora nata).

Vamos por faena, voy a explicaros sucinta y perentoriamente el acontecer de esta aventura que nos está llevando por paisajes singulares de una belleza inigualable, bla, bla, bla.

Despertóme Ana (a partir de ahora la terrible) el pasado domingo 5 de Mayo a las 3,45h de la mañana. Y todo para hacerme saber sus dudas existenciales acerca de si llevarse o no el pequeño portátil a nuestro viaje. 10kg de barbitúricos le hubiera dado yo para el viaje.

Pasado este primer momento de crisis nos encontramos en la parada de autobuses de Pl. España para aprehender con ahinco y sinrazón el autobús nocturno N17. Que nos dejó en el aeropuerto a las 5 de la mañanita-me-cago-en-la-puta-no-me-gusta-madrugar.
Llegamos a la cola para el avión (eterna, como un día sin pan o sin decirle a una chica ¡qué guapa estás corasoooón!
Salimos con cierto retraso. Llegamos al asiento y tenemos de vecinito a un alitoso (sin hache, espero) de Vinaroz. Joder, el niño viaja solo a hacer el camino de Santiago, pero la vertiente norte. Menos mal, pienso, si lo tengo a mi lado me destroza el viaje. Es que le echaba (ésta si que va sin hache) una peste el aliento...
Total, me hago un poco el irrascible y paso de él. Hago que me duermo y a volar, que son dos horas.
Llegada a Santi, todo normal, un día despejado, el alitoso contrataca (¡joder, ¿no veía que me ponía rojo, rosa, marrón, negro, etc?)

Cogemos autobús a Santi, parada en bar antiguo, café, copa, puro y a buscar el inicio. Damos más vueltas que Pepe Gotera y Otilio buscando el amor imposible y por fin encauzamos el camino. Un día soleado, espléndido, clamoroso, auténtico, vivencial, en fin, ferspecto, hasta que llega el día siguiente y se jode.

Llegamos al albergue este primer día, pero no sin antes haber hecho parada y comilona en una zona rural y apartada (esto será lo habitual a partir de ahora). Nos ponemos las botas, probamos el pulpito (AAA se lo come a desgana). Ah, al inicio nos tomamos unas cervezas que nos supieron a gloria.Y para acabar postres, café de pote y aguardiente. Todo por 17 euritos. "Aluego" nos inchamos (esta palabra me mola más sin hache) a comer y a caminar bajo una solana del 15. A los 15 minutos nos tiramos en un apartado del camino a dormir la mona.

Llegamos, ahora sí, al albergue. Poca gente, todos extranjeros, y como era un poco tarde nos cogemos una habitación de dos plazas para discapacitados (que quede claro que en ningún momento me tomaron a mi por discapacitado mental). Cena frugal y nada brutal, y tal y tal. A las 10 de la nit a la piltra.


Lunes, 6 de Mayo

El mundo ya no es lo que había sido el día anterior. Estaba muy tapado. Esto no estaba en nuestros planes. Conocimos a dos parejas que estaban haciendo el ganso como nosotros por estos mundos de Déu n´hi do.

Avanzamos y en la última parte del día aparece la odiosa y tediosa y mohosa y bulliciosa y desastrosa lluvia. Pero no una lluvia torrencial y acuosa (que original soy, llamar acuosa a la lluvia. A quien no le guste que se vaya a un prado a pastar). Una fina lluvia, delicada, escinificadora de futuros problemas. Por fortuna llegamos no muy tarde al albergue, casa Pepa, donde nos recibe el hospedero, un singular personaje, plural en su generosidad y amable hasta la médula. Nos metemos una mega ensalada bien sana para comer y nos dan malas noticias para el día siguiente, esto es, líquido elemento caído en forma de precipitación del heaven o sky según si crees o no en un Dios redentor.

He de decir que aunque compartí noche con más de una docena de personas humanas (esto lo he sacado de AAA, personas humanas) ningún hijoputa se le ocurrió roncar.Con todo, he de aclarar que al llegar a la habitación pareciome oir un ronquear contínuo y vago. Lo localicé y derribé, esto es, target, localitation y patada a la litera.Sin pensar, sólo actuar. La señora se calla. Yo me siento satisfecho.

Martes, 7 de Mayo

Esto es hoy. Puta mierda de día, Agua, agua, agua, agua, agua. Me erijo en líder natural y marco la estrategia. A las 7 a levantarse, y a las 8 a patear como si el diablo nos quisiera apresar. Trote militar y a las 14h llegamos al destino. Un albergue vanguardista (me cago en los vanguardistas, pandilla de borrachos y mamones). El albergue es nuevo y fue financiado por don Amancio, que grande. Estoy emocionado. Un abrazo, don Amancio.

Pues ahora estamos en la biblioteca de Dumbría, que es la población-aldea que nos acoge en su albergue vanguardista-orteguista. Somos 4 personas humanas. Yo soy el líder natural. Hemos ido al pueblo, hemos comprado comida y hemos cocinado. Hemos engullido y nos hemos metido una siestecita. Ahora estamos cansados.

Y vosotros, mendigos de la felicidad, seguid sufriendo los embites (¿o envites?) del sucio y pútrido manantial del cemento y alquitrán.
Y yo, ¿soy feliz? Amigo mío, yo ya no busco la felicidad, sino las condiciones que lo favorezcan. ¿Una mujer joven, bella, inteligente, adinerada? No, gracias. Esto sería una mujer infeliz, estresada, falsamente segura de sí misma, rodeada de bienes materiales. Yo ya tengo lo que necesito.

Buenas tardes, y buenos sueños